

De cisnes negros a rinocerontes grises: por qué financiamos la respuesta y no la prevención
Por: Juan Carlos Meade* El norte de Venezuela tembló el 24 de junio pasado con dos rupturas de magnitud 7,2 y 7,5 separadas por apenas unos segundos, en una de las jornadas sísmicas más destructivas de su historia reciente. Es, ante todo, una tragedia humana que merece respeto. Pero conviene decir algo desde el inicio porque es la idea que sostiene todo este texto. Los grandes desastres económicos y sociales rara vez nacen de riesgos que nadie podía prever, casi siempre nacen
hace 11 horas















