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IA y empleo en Estados Unidos: más reentrenamiento que despidos

hace 13 minutos
6 min de lectura

Consejo Editorial


Noviembre 5, 2026


Cada vez que una nueva tecnología llega a las oficinas y a las fábricas, genera inquietud sobre su impacto en los puestos de trabajo: ¿cuántos y que tipo de empleos va a destruir?


Con la inteligencia artificial (IA) el temor válido porque se trata de una herramienta capaz de escribir, analizar, programar y atender clientes, entre otras aplicaciones. Sin embargo, los datos más recientes de Estados Unidos cuentan una historia distinta a la de los titulares alarmistas: las empresas ya usan IA de manera amplia, pero hasta ahora la están empleando más para transformar el trabajo que para eliminarlo.


1. Una adopción que se acelera

La Reserva Federal de Nueva York pregunta cada año, desde 2024, a empresas de su región (Nueva York y el norte de Nueva Jersey) si usaron IA en sus procesos durante los últimos seis meses. La tendencia es contundente:


Sector

2024

2025

2026

Servicios

25%

40%

61%

Manufactura

16%

26%

51%


En servicios, las empresas de sectores intensivos en conocimiento, como información, servicios a empresas y finanzas, registran los mayores niveles de uso. En manufactura, la proporción se duplicó en un año.


A escala nacional, la Encuesta de Crédito a Pequeños Negocios (SBCS) de la Reserva Federal, levantada entre septiembre y noviembre de 2025, encontró que 46% de las empresas con al menos un empleado usaba herramientas de IA y que otro 15% planeaba adoptarlas en los siguientes doce meses. Entre quienes ya la usan, 63% la considera algo o muy importante para su producción y 51% la ha integrado parcial o totalmente en sus procesos.


2. Amplia, pero todavía superficial

La cifra de adopción puede dar una impresión engañosa. Los propios economistas de la Fed de Nueva York advierten que la inversión es, en general, modesta: tres cuartas partes de las empresas de servicios y más de 90% de las manufactureras describen su gasto en IA como mínimo o moderado, desde el uso de herramientas gratuitas hasta una pequeña fracción de su presupuesto. Solo 15% de las empresas de servicios, y ninguna manufacturera, dice haber comprometido recursos significativos.


También es limitado el número de trabajadores que la utilizan dentro de cada empresa: la mediana es de apenas 17% de la plantilla en servicios y 7% en manufactura. Dicho de otro modo, la IA ya entró a la empresa, pero todavía no a todas las mesas de trabajo.


¿Y por qué algunas empresas no la han adoptado? El costo no figura entre las razones principales. Cerca de la mitad de las que no la usan dice que su tipo de trabajo no se presta a ello; alrededor de una cuarta parte considera que la tecnología aún no es suficientemente buena; más de un tercio teme por la privacidad y seguridad de sus datos, y un porcentaje similar duda de su precisión. Alrededor de un tercio carece de personal con las habilidades técnicas necesarias.


3. El contexto: una contratación débil que no se explica por la IA

La contratación en el mundo está debilitada: según LinkedIn, se mantiene alrededor de 20% por debajo de los niveles previos a la pandemia, y en las economías avanzadas la caída es de entre 20% y 35%. Pero la propia plataforma sostiene, con base en sus datos de enero de 2026, que la IA no es la causa. Las tendencias de contratación son similares en los puestos más y menos expuestos a la IA, y también entre ingenieros de software de nivel inicial y con experiencia. Los factores que apunta como principales son la incertidumbre económica.


Es decir, el enfriamiento del mercado laboral tiene explicaciones macroeconómicas previas a la ola de IA. Eso no significa que la tecnología no tenga efectos, sino que estos hay que buscarlos con más precisión, empresa por empresa.


4. ¿Despidos, contratación, sustitución o reentrenamiento?

La Fed de Nueva York en una encuesta a empresas que ya usan IA les preguntó si en los últimos seis meses, habían hecho cambios en su plantilla como resultado de esa adopción. Los resultados para el sector servicios, que es el de mayor uso, fueron estos:


Qué hicieron las empresas que usan IA

2025

2026

Despidieron trabajadores

1%

4%

Contrataron menos de lo que habrían contratado sin IA

12%

15%

Contrataron más trabajadores para aprovechar la IA

11%

13%

Reentrenaron a su personal

     35%

34%

 

De las empresas manufactureras encuestadas, un 22% responde que están reentrenando personal.


Despidos: poco frecuentes, pero ya no inexistentes. Solo 4% de las empresas de servicios que usan IA reportó haber despedido personal por esa razón. Es una proporción baja, pero cuatro veces mayor que la de un año antes (1%). En manufactura, ninguna empresa reportó despidos por IA ni en 2025 ni en 2026.


Contratar menos: el efecto silencioso. El 15% de las empresas de servicios dijo haber contratado menos personal del que habría contratado de no ser por la IA, frente a 12% el año anterior. En manufactura, un puñado de empresas lo reportó, cuando un año antes ninguna lo había hecho. Este es un efecto más difícil de ver en las estadísticas, porque no implica que alguien pierda su empleo por el uso de IA, sino que una vacante deja de abrirse.


Contratar más: el contrapeso. Lo que casi nadie anticipa es que 13% de las empresas de servicios afirmó haber contratado más personal precisamente para aprovechar la IA, una proporción similar a la del año previo. Ninguna manufacturera lo hizo este año. Así, en servicios, las empresas que contrataron más son casi tantas como las que contrataron menos.


Sustituir o reentrenar: gana el reentrenamiento. Entre las empresas que usan IA, un poco más de un tercio de las de servicios y más de 20% de las manufactureras reportan haber reentrenado a sus trabajadores. Los economistas de la Fed concluyen que los empleados actuales tienen mucha más probabilidad de ser reentrenados que reemplazados. El reentrenamiento alcanza a trabajadores de todos los niveles educativos, aunque algo más a quienes tienen título universitario.


¿Cómo es ese reentrenamiento? En su mayoría, busca que la gente haga mejor su trabajo actual más que prepararla para un puesto distinto. Incluye:


  • alfabetización básica en IA y manejo de herramientas, como asistentes y chatbots;

  • automatización de tareas repetitivas;

  • elaboración de instrucciones (prompts) para obtener mejores resultados;

  • uso de aplicaciones de IA específicas de cada función, por ejemplo, mercadotecnia o cuentas por pagar y por cobrar con supervisión humana.


Un componente que merece atención es la capacitación en uso responsable: verificar lo que produce la IA, entender sus posibles sesgos, cumplir protocolos de seguridad de datos y evitar la dependencia excesiva. Las empresas lo hacen desde talleres formales y consultores externos hasta sesiones informales de intercambio entre compañeros.


5. El punto débil: los jóvenes

El riesgo más discutido se concentra en quienes inician su carrera. Una investigación de la Universidad de Stanford, citada por la Fed de Nueva York, sugiere que la IA podría sustituir tareas rutinarias que suelen realizar los empleados más nuevos, creando barreras de entrada aun cuando eleva la productividad de los experimentados.


Los datos de LinkedIn de 2026 matizan, pero no descartan, esa advertencia. Por un lado, la contratación de nivel inicial ha caído en línea con la contratación general en Estados Unidos y otros países, de modo que no hay un colapso desproporcionado. Por otro, en ocupaciones donde la IA aumenta la productividad, como ingeniero de software o analista de datos, el nivel inicial se debilitó más en los últimos tres meses: 8.9% menos que un año antes en Estados Unidos, contra 1.9% menos en el conjunto de la contratación. Aun así, esos puestos siguen siendo los más resistentes frente a los que la IA puede desplazar o a los que no toca.


6. Qué piden hoy las empresas

El mercado de talento ya refleja el cambio. Según LinkedIn, en Estados Unidos los empleos que exigen alfabetización en IA crecieron 70% en un año, el «ingeniero de IA» es, por segundo año consecutivo, el puesto número uno del país. La plataforma estima que han surgido más de 1.3 millones de empleos nuevos habilitados por IA en el mundo en dos años, como ingenieros de IA, ingenieros que implementan soluciones con clientes y anotadores de datos. Esta cifra proviene de un conteo de vacantes publicadas en su propia plataforma y no de estadísticas oficiales de empleo.


Al mismo tiempo, 75% de las empresas encuestadas globalmente coincide en que las habilidades humanas, como adaptabilidad, resolución de problemas y pensamiento crítico, importan aún más en la era de la IA. La combinación de dominio de la herramienta y capacidades propiamente humanas es lo que más se valora.


Conclusión: transformar antes que reemplazar

La IA ya la usan más de la mitad de las empresas de servicios y manufactura que la Fed de Nueva York encuestó en su región, y casi la mitad de los pequeños negocios con empleados en el país, aunque con inversiones modestas y entre una minoría de trabajadores. Los despidos atribuidos a ella son poco comunes, aunque crecieron; contratar menos es algo más frecuente; contratar más para aprovecharla ocurre casi con la misma frecuencia, y la reacción dominante es reentrenar a quienes ya están.


En otras palabras, hoy la IA parece cambiar el contenido del trabajo antes que su existencia. Pero los propios economistas advierten que la tecnología y sus aplicaciones evolucionan con rapidez y que estos patrones podrían cambiar conforme la adopción madure. La señal por vigilar es doble: que los despidos por IA, hoy en 4% en empresas de servicios, no sigan escalando, y que los jóvenes de nivel inicial no encuentren cada vez más cerradas las puertas de entrada.

 
 
 

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