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Tasas en dólares: Impactos en México

1ª- parte


Las tasas de corto plazo en dólares (fed funds) llegaron a 19% en junio de 1981, en medio de un proceso inflacionario en Estados Unidos que alcanzó una tasa anual de 14.6% en abril de 1980.


Los países que se habían endeudado en dólares, como México y la mayoría de Latinoamérica y el Caribe, así como varios de África entre otros, sufrieron una recesión abrupta al enfrentar la doble tijera del alza de tasas de interés de su deuda y el desplome de los precios de sus exportaciones de materias primas.


México entró a lo que se llamó la década perdida, con graves afectaciones a la economía, las finanzas del gobierno, bancos y corporaciones.


A partir de 1981 la Reserva Federal (RF) instrumentó una política intermitente de tasas descendentes que llegaron a niveles de cero % para enfrentar la crisis de las hipotecas (2009-2015) y más reciente durante la pandemia del Covid-19 (2020-2021).


A partir de marzo del 2022 la RF inició un ciclo alcista de tasas, después de un titubeo sobre el diagnóstico de las presiones inflacionarias, que suponía eran de corto plazo y derivadas de restricciones de oferta.


Finalmente, la RF aceptó que era su deber entregar estabilidad de precios independientemente del origen de las presiones inflacionarias.


La respuesta tardía del banco central (la inflación alcanzó una tasa anual de 8.9% en junio del 2022) aunado a la inyección de liquidez a través de sus programas de compra de bonos gubernamentales (conocido como Quantitative Easing o QE) y de varios programas multimillonarios de transferencias en efectivo del gobierno a los ciudadanos y negocios, ha retardado el control de la inflación.


Las tasas bajas de interés de corto plazo en 2021 y 2022 más los QE deprimieron las tasas de largo plazo. Las tasas de crédito hipotecario a 30 años cayeron a 2.7% en el 2020, generando una alta demanda de créditos hipotecarios (y por supuesto de casas) con un alto impacto en el precio de la vivienda y las rentas.


Actualmente la tasa en dólares de corto plazo que determina la RF se ubica en un rango de 5 -5.25% y la inflación anual al consumidor ha bajado a 3.3% anual, aun por encima del objetivo de 2% en el largo plazo.


El alza de tasas en el ciclo monetario restrictivo actual va acompañada de la reducción del balance de bonos de la RF (conocido como Quantitative Tightening o QT) lo que representa una reducción de la liquidez en el sistema financiero y está en el origen de la pérdida de depósitos que han sufrido los bancos estadounidenses en los últimos meses.


Las implicaciones para México del alza de tasas en dólares se dan en varios frentes.


2ª parte


En lo interno Banxico ha acompañado los movimientos al alza de la Reserva Federal y ha elevado la tasa de referencia a 11.25%.


Si bien, el objetivo de Banxico se centra en una meta inflacionaria de 3% en México, no puede dejar de considerar la postura de la Reserva Federal en sus decisiones de política monetaria.


Prueba de ello, fue el cambio de señal reciente, donde después de generar expectativas de un recorte de tasas en noviembre de este año, regresó a su planteamiento de mantener la tasa elevada por un periodo prolongado, sin dar guía de cuando sería el primer recorte.


Las tasas elevadas de interés han tenido diferentes impactos para la economía.


El crédito a las empresas está estancado en términos reales, se ubica en niveles de 2019 en pesos de igual poder adquisitivo.


A nivel sectorial decepciona el avance del crédito en manufacturas, que crece solo 1.1% nominal anual y el de construcción solo 3.6%. Respecto a finales de 2019 el avance es de 9.5% y 12.1%, crecimientos muy por debajo respecto al incremento de precios.


También el rendimiento de la Bolsa Mexicana se ve afectado por el alza de tasas, al enfrentar una competencia en instrumentos de renta fija de corto plazo de deuda gubernamental a tasas del 11% libre de riesgo.


El índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores se encuentra en niveles de hace dos años, a pesar de un crecimiento del 3.4% real anual de la economía en lo que va del 2023.

A nivel conceptual, las tasas altas de interés elevan el costo de capital de las inversiones, por lo que hay proyectos que antes se consideraban rentables, pero ahora ya no pasan la tasa mínima de rendimiento por el encarecimiento de la tasa libre de riesgo. Dada la correlación entre tasas de interés en pesos y dólares, es muy previsible que las altas tasas se mantengan elevadas por un tiempo prolongado, con impactos ya descritos en el sector privado y un encarecimiento del costo financiero del gobierno. En el primer semestre del 2023, el pago de intereses de la deuda pública aumenta 34% real anual, mientras que el gasto en inversión se contrae 16%, al no poder soportar el presupuesto el significativo aumento del costo financiero además del creciente gasto en subsidios y transferencias. Mención aparte merecen el efecto de tasas elevadas para las finanzas de los estados y municipios, que también verán limitado su flujo libre de caja para inversiones. México es una economía abierta en comercio, inversión y flujos de capital. Los fenómenos financieros externos, en particular de Estados Unidos han tenido históricamente impactos importantes en la economía mexicana. La vulnerabilidad en las cuentas externas y de finanzas públicas se ha reducido respecto a periodos de crisis pasadas, sin embargo, los efectos de las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal y del comportamiento de los mercados financieros globales y de Estados Unidos en particular, incluido el de bonos de largo plazo, seguirán teniendo un efecto relevante sobre la economía mexicana.

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