Crecimiento Frágil y Volátil: ¿Se Agotó el Modelo?
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Por: Jorge Gracia*
El PIB del primer trimestre del 2026 se ubicó por debajo del nivel alcanzado en el tercer trimestre del 2024.
Un conjunto de indicadores se mueve hacia el crecimiento en el segundo trimestre.
Sobresale el empleo de afiliados al IMSS que después de una caída en mayo de 10.8 mil puestos, rebota en junio con un aumento de 53 mil empleos excluyendo plataformas como UBER, aunque con una gran disparidad entre entidades federativas con 14 de ellas perdiendo puestos. Aun con el rebote el empleo crece solo 1% anual.
El Índice Global de Actividad Económica (IGAE) rebota en abril, sin lograr rebasar el nivel de ese mes en mayo ni en junio.
La actividad manufacturera cae 1.5% interanual en los primeros cinco meses del año, con la mayoría de las ramas en terreno negativo. Esto contrasta con un aumento de 1.1% en la producción manufacturera de EUA.
El tráfico aéreo de pasajeros baja 1.9% en el primer semestre del 2026 respecto al mismo periodo del año pasado.
Entre los indicadores positivos, además del empleo, se encuentra también el consumo privado, que aumenta 2.6% anual en junio de acuerdo con el Indicador Oportuno gracias a los aumentos salariales, y sí…también a los programas sociales, pero que tienen un gran costo fiscal.
Este desempeño titubeante y dispar entre sectores y regiones, es usual en una economía que se encuentra cerca del estancamiento.
Es necesario un crecimiento más robusto para que permee a la mayoría de las actividades económicas y regiones del país.
Un crecimiento con baja inversión no tiene la tracción para jalar al grueso de la economía. El gobierno sigue entrampado con unas finanzas públicas que resienten la caída de la recaudación del ISR por bajo crecimiento, al mismo tiempo que mantienen el gasto social y el apoyo a Pemex, pero recortan la inversión física en un 17% anual en los primeros cinco meses del año, que a su vez limita el crecimiento económico.
Los aumentos salariales a la par de baja demanda y financiamiento escaso impactan la capacidad de inversión de las micro y PYMES donde se genera el grueso del empleo en México.
El modelo de redistribución está agotado al no ir acompañado de incentivos (en toda la extensión de la palabra incluyendo certidumbre jurídica y seguridad) para la inversión privada y de una reasignación de recursos fiscales hacia la inversión pública para subsanar las graves deficiencias en infraestructura.
Es importante la evolución del TMEC, pero sin inversión privada nacional los frutos han sido y serán muy limitados.
*Director de EconoFinanzas




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