Metodologías para el análisis de dilemas éticos

Una metodología siempre nos ofrece como beneficio un camino probado para lograr determinados resultados.  Las metodologías son el resultado de experiencias pasadas y pretenden sistematizar lo que debemos hacer.  En las organizaciones tenemos metodologías para producir bienes o servicios, metodologías para vender, para analizar el mercado, para seleccionar personal, para preparar informes, etc.  En el ámbito de los dilemas éticos tenemos también algunas metodologías que nos ayudan a enfrentar y resolver los asuntos que tienen implicaciones éticas. Algunas de las más conocidas son las siguientes:

Anthony Pagano, propone seis preguntas o pruebas para analizar las implicaciones éticas de una decisión:

1. ¿Es legal? Éste es un punto central en el análisis de una situación.  Los criterios legales son definidos como la “ética de  mínimos”, es decir, nuestra decisión al menos debe cumplir con lo establecido en la ley.
2. La prueba costo-beneficio. La perspectiva utilitarista nos ayuda a comparar los beneficios a obtener versus los costos que es necesario asumir.
3. El imperativo categórico: desearía que dicha decisión fuera un estándar de carácter universal, es decir, este criterio será válido en cualquier organización.
4. La prueba de la transparencia: si apareciera dicha decisión en los medios de comunicación  ¿estaríamos orgullosos?
5. La regla de oro. ¿Le gustaría que le pasara a usted mismo?
6. La prueba de la opinión calificada. Obtenga una segunda opinión de una persona que usted considera que tiene madurez y objetividad y a quien no afecte la decisión.

Uno de los modelos de análisis de decisiones éticas es el formulado por Laura Nash, quien sugiere que hay que hacerse 12 preguntas al examinar qué tan ética es una decisión en la vida personal y/o laboral:

1. ¿Ha definido el problema en forma precisa? Obtenga una información necesaria de los hechos o acontecimientos.
2. Si usted fuera la otra parte, ¿cómo definiría la situación?
3. ¿Cómo se suscitó el dilema? Considere el problema, su historia y los síntomas o manifestaciones del problema.
4. ¿A quiénes debe ser usted leal como persona o como miembro de la organización? Defina los deberes personales o profesionales vs las normas y políticas organizacionales.
5. ¿Cuál es su intención al tomar la decisión?, ¿Estaría orgulloso de la(s) decisión(es) a tomar?
6. ¿Cómo se compara esta intención con los resultados posibles? ¿Son los resultados negativos o dañinos aún con las buenas intenciones?
7. ¿Su decisión a quien o a quienes podría dañar?
8. ¿Podría usted discutir el problema con las partes afectadas antes de tomar su decisión?
9. ¿Se siente seguro de que su posición ante este problema va a ser válida por un período largo de tiempo? Considere las consecuencias de largo plazo.
10. ¿Podría compartir su decisión o acción con su jefe, el director de la empresa o del consejo, su familia o la sociedad como un todo? ¿Se sentiría a gusto si esta información se difundiera en la televisión?
11. ¿Cuál sería el potencial simbólico de su acción en caso de ser comprendida por los demás? ¿Y en el caso de ser incomprendida?
12. ¿Bajo qué condiciones estaría usted dispuesto a hacer excepciones a la postura que ha tomado ante el problema o dilema?

Cada una de las metodologías aquí revisadas plantea un orden en el análisis de los dilemas éticos. Cualquiera de las metodologías es valiosa, dado que ordena nuestro pensamiento y clarifica los aspectos relevantes que se deben de considerar al pretender dar respuesta o solución a un dilema ético. La metodologías nunca aseguran que podamos llegar a la mejor solución, pero si reducen el riesgo de realizar, sobre una situación compleja, un análisis simplista o superficial. Además, nos ofrecen la posibilidad de avaluar información, generar mejores alternativas de acción y, sobre todo, asumir el compromiso de buscar siempre en un dilema: tomar la mejor decisión.

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