¿Cuáles son los beneficios de incorporar la ética en la empresa?

24 de octubre de 2012

Por: Juan Gerardo Garza
Director del Centro de Valores Éticos
Tecnológico de Monterrey

Promover una administración ética en las empresas es el reto de las organizaciones mexicanas. Asumir que sus actuaciones deben basarse en criterios de integridad (honestidad y veracidad en sus actividades), responsabilidad (asumiendo las consecuencias de sus decisiones), imparcialidad (en sus acciones y decisiones).

El desafío para las empresas mexicanas es la construcción de una cultura ética en el desempeño de sus actividades, las razones para hacerlo no son de carácter altruista, sino que responden a la imperiosa necesidad de lograr una competitividad sustentable en el largo plazo. En un mundo cada vez más globalizado el fundamento de las alianzas entre empresas se basa en criterios de confianza, honestidad, transparencia y lealtad.

Clarificar estos compromisos y responsabilidades éticas de la empresa se inicia tratando de dar respuesta a cuestionamientos que tienen que ver con su relación para con sus distintos públicos o stakeholders. Algunas de las siguientes preguntas que nos aproximan a conocer el “clima ético” de la empresa son las siguientes.

Clientes: ¿La compañía tiene interés genuino de servir a sus clientes?, ¿Su preocupación es ofrecer productos y servicios que satisfagan realmente sus necesidades?, ¿Informa la empresa con objetividad sobre sus características y beneficios?, ¿Ofrece sus productos a un precio justo?

Empleados: ¿Trata a sus empleados respetando su dignidad como personas?, ¿Se cumple con las obligaciones contraídas con sus trabajadores?, ¿Presta atención a las condiciones de seguridad, higiene y salud laboral?, ¿Promueve un ambiente laboral satisfactorio?, ¿Se promueve una remuneración justa considerando su aportación a la empresa?

Accionistas: ¿Se les brinda información confiable y oportuna?, ¿Promueve una administración eficiente y honesta? , ¿Proporciona a los accionistas los beneficios a los que tienen derecho?, ¿Se evita facilitar información privilegiada que beneficie unos accionistas y perjudique a los demás?

Comunidad: ¿Contribuye a resolver los problemas de la comunidad (salud, marginación, violencia, desempleo, etc.), ¿Promueve la participación de los trabajadores en actividades cívicas, culturales y recreativas?

Gobierno: ¿Apoya las iniciativas constructivas de las autoridades?, ¿Realiza propuestas para mejorar la calidad de vida de la comunidad?, ¿Se cumple con las leyes establecidas?, ¿Se compromete la empresa a rechazar y combatir la corrupción?

El responder las anteriores preguntas nos ofrece la posibilidad de realizar un rápido inventario a algunas de las cuestiones que se relacionan con la ética empresarial. Crear una cultura ética en la empresa se inicia con un proceso de sensibilización, en el que descubrimos que tenemos áreas de oportunidad en las que nuestras acciones y decisiones deben mejorar. La ética tiene siempre un fundamento aspiracional o en otras palabras la búsqueda de un “deber ser”. No puede haber sensibilización sin autocrítica o identificación de nuestras áreas de mejora. Las preguntas anteriores son una forma de reconocer que existen ámbitos de nuestra actuación que requieren mejorarse, no sólo en términos de eficacia empresarial, sino también desde una perspectiva ética.

La ética no es un simple adorno, sino que nos ofrece la posibilidad de potencializar los resultados de cualquier organización. Como lo sostiene Demenèc Melé: “Desde la década de los setenta, aparecieron diversos estudios que ponían de manifiesto la compatibilidad entre actuaciones éticamente correctas y los negocios prósperos. Posteriormente, se dio un paso más, señalando la necesidad de la ética para la excelencia empresarial. Así, la popular obra de T.J. Peters y R.H. Waterman, “In Search of Excelence”, publicada en 1982, dejaba claro que los valores éticos y, concretamente, el respeto a las personas y un auténtico espíritu de servicio, están en la base de las empresas que destacan por sus buenos resultados. Para estos autores, quienes se comportan éticamente con sus grupos de interés (stakeholders) son también quienes, a la larga, ganan más dinero”.

Una de las premisas de que partimos es la de considerar que ser ético trae beneficios. No es tarea fácil ser ético en un medio en el que predominan la corrupción y la impunidad, sin embargo, es posible. Necesitamos erradicar de nuestra cultura el axioma que hemos creado “sólo el que tranza avanza”. El que tranza, es cierto, avanza, pero a corto plazo, dar kilos de ochocientos gramos, logra beneficios exponenciales, pero estos beneficios no son sostenibles. En cambio, las empresas que rigen sus actuaciones con criterios éticos gozan de prestigio, obtienen beneficios, generan una ventaja competitiva, logran consolidarse y crecer como organizaciones.

¿Cuáles son los beneficios de incorporar la ética en la empresa? 

*Confianza entre todos sus stakeholders y esto se traduce primordialmente en lealtad de sus clientes y proveedores.
*Motivación del personal al compartir la misión, visión y valores de la empresa.
*Incremento de la productividad al generar un mayor compromiso laboral.
*Disminución de la rotación de personal al sentirse identificado con la organización.
*Comprensión y apoyo de la comunidad.
*Permanencia de la empresa en el mediano y largo plazo.
*Promoción de un ambiente de trabajo satisfactorio.
*Desarrollar la calidad humana de las personas.
*Etc.

Confianza, honestidad, transparencia y lealtad, son algunos de los criterios éticos que ayudan a crear una cultura ética y potencializar los resultados en una organización. Sin olvidar que la ética persigue la excelencia humana, no sólo el logro de mejores resultados económicos. La viabilidad económica de la empresa es una condición indispensable y necesaria para poder conseguir otras metas de más largo alcance y trascendencia.

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